
Archivo tomado de Internet
No te has preguntado alguna vez cuan importante resulta protestar contra la malla de calificaciones y empezar a dimensionar las cualidades y fortalezas que te hacen un ser habilidoso en alguna actividad del universo.
La inteligencia es un paradigma que la academia ha encerrado de mala forma en las calificaciones subjetivas de los docentes. Los seres humanos somos indefinidos, no existe un parámetro que pueda determinar el coeficiente intelectual de un individuo. La inteligencia, habilidad, o facilidad para desarrollar una actividad es distinta en cada persona, o al menos me resulta necesario creerlo así para no pensar que mi cerebro es más limitado que el de otros.
Howard Gardner describió en su libro Teoría de la Inteligencias Múltiples que más allá de la percepción habitual de hombres genio, semi-genio, brutos o imbéciles, calificados en las instituciones con 5,4, 3, 2 o 1, que todos somos capaces en alguna área o actividad, solo hay que hacer una búsqueda de la indicada y explotarla al máximo.
Las inteligencias definidas por Gardner son:
Lingüística. En los niños se aprecia en su facilidad para escribir, leer, contar cuentos o hacer crucigramas.
Lógica-matemática. Se aprecia en los menores por su interés en patrones de medida, categorías y relaciones. Facilidad para la resolución de problemas aritméticos, juegos de estrategia y experimentos.
Corporal y Cinética. Facilidad para procesar el conocimiento a través de las sensaciones corporales. Deportistas, bailarines o manualidades como la costura, los trabajos en madera, etc.
Visual y espacial. Los niños piensan en imágenes y dibujos. Tienen facilidad para resolver rompecabezas, dedican el tiempo libre a dibujar, prefieren juegos constructivos, etc.
Musical. Los menores se manifiestan frecuentemente con canciones y sonidos. Identifican con facilidad los sonidos.
Interpersonal. Se comunican bien y son líderes en sus grupos. Entienden bien los sentimientos de los demás y proyectan con facilidad las relaciones interpersonales.
Intrapersonal. Relacionada con la capacidad de un sujeto de conocerse a sí mismo: sus reacciones, emociones y vida interior.
Así que si tu profesor te pone 0 en el corte y sabes que esto no se debe a tu falta de interés o compromiso con la clase, no pienses que te falta inteligencia, más bien asegúrate de creer que eres muy bueno en otra actividad y que con un poco más de esfuerzo lograras superar la materia que te causa dolor de cabeza.
No sobra decir que yo creo como muchos otros que saber que seré bueno en otra cosa, no es motivo de ser derrotista con lo que me cuesta, sino por el contrario debe ser el incentivo de superarme y ser lo mejor que pueda por encima de la subjetividad evaluativa de algunos docentes.





